Sin dormir se pasaba toda la noche, refugiándose en su mundo interno, en sus pocas actividades que pasaban de la lectura a la reflexión, de la reflexión a la escritura, y después al gozo de los sentimientos cuando empezaba a desvariar ya entrada la madrugada.
Hoy como de costumbre a dormido entrando el alba, prácticamente amaneciendo. Ha dejado reposar su cuerpo hasta altas horas del día, serían como las cuatro de la tarde. Y luego, nuevamente al despertar, comienza su loca aventura, comienza el descubrimiento del mundo que lo llevara a observar profundamente el comportamiento del hombre. Se adentrara en las miradas y luego en los corazones. Y vera más allá que ninguno; no dejara de sentir la fuerza de cada ser y querrá conocer más hasta saciar por completo un fuego interior que le hace caminar sin saber por que. Y así vuelve a la misma rutina del sueño. No podrá descansar por la noche, tratando de comprender el mundo.